El alcalde de Donostia, Jon Insausti, ha visitado recientemente la sede de la sociedad Euskal Billera para entregar una bandera personalizada que fue bordada en honor al día de San Sebastián, la cual ondeó en la plaza de la Constitución el pasado 20 de enero. Este acto forma parte de un reconocimiento institucional que se otorga desde 2020 y que este año se ha concedido a Euskal Billera, con motivo de la celebración de su 125 aniversario.
Además, esta entrega coincide con otra efeméride significativa: el centenario de la primera izada de la bandera en la emblemática Plaza de la Constitución. Durante la ceremonia, Insausti destacó la importancia de contar con entidades como Euskal Billera, que han sabido preservar las tradiciones de la ciudad y han contribuido de manera notable a su cultura local, como es el caso de la creación de la tamborrada infantil.
Este evento ha puesto de manifiesto que el reconocimiento a Euskal Billera es más que merecido, teniendo en cuenta su valiosa contribución a las festividades más significativas para los donostiarras. Según el primer edil, “es un honor para la ciudad contar con entidades como Euskal Billera, que han sabido mantener nuestras raíces y, al mismo tiempo, han hecho aportaciones tan importantes a la ciudad”.
La historia de Euskal Billera es rica y significativa, ya que fue esta sociedad la que instauró la primera tamborrada infantil en 1927, convirtiéndose en una tradición que ha perdurado a lo largo de los años y que ha enseñado a miles de niños y niñas de Donostia la relevancia de disfrutar y celebrar sus tradiciones.
Este año, la entrega de la bandera de San Sebastián representa la sexta ocasión en que se reconoce a colectivos que han destacado por su labor en la mejora de Donostia. Las banderas anteriores fueron otorgadas a Unión Artesana en 2020, OSI Donostialdea en 2021, Artzak Ortzeok en 2023, C.D. Loiolatarra en 2024 y Club Vasco de Camping en 2025. Cabe mencionar que en 2022 no se entregó ninguna bandera debido a las circunstancias derivadas de la pandemia.
El acto no solo simboliza un homenaje a Euskal Billera, sino que también resalta el valor de la comunidad y el esfuerzo colectivo en la preservación de la cultura local. En un contexto donde las tradiciones pueden verse amenazadas por la modernidad, iniciativas como estas son fundamentales para mantener viva la herencia cultural de Donostia.

































































































