El festival Crossover en Donostia ha dado inicio con una propuesta artística única que invita a la reflexión. La instalación titulada “Sobreexposición”, creada por el arquitecto y artista Edorta Subijana, se centra en el consumo de series y cómo este ha evolucionado en la era digital, generando incomodidad en los espectadores.
La obra, inaugurada este lunes, busca cuestionar el fenómeno de la saturación audiovisual. Subijana hace hincapié en que vivimos en un contexto de «sobreexposición audiovisual», donde el consumo de contenido se ha vuelto casi un acto mecánico. «La gente ve series mientras escribe por WhatsApp o mira redes», menciona el artista, quien también destaca que incluso en la vía pública estamos rodeados de pantallas, lo que contribuye a un constante bombardeo de estímulos visuales.
La experiencia que ofrece “Sobreexposición” se caracteriza por una multipantalla que fragmenta y superpone imágenes de tal manera que se vuelve difícil de procesar para el espectador. «Queríamos algo deliberadamente no apetecible, no pensado para disfrutar», reconoce Subijana, subrayando que «no estamos preparados para asimilar ese nivel de información».
Uno de los aspectos más interesantes de esta instalación es que permite la interacción del público. Son los propios visitantes quienes encienden el sistema y eligen entre varios capítulos para visualizar. Este proceso de selección contribuye al efecto de saturación, ya que «el sistema te bombardea» con imágenes desde el primer momento.
Subijana recuerda que, en colaboración con el equipo del festival, se hicieron alusiones a la obra «La naranja mecánica» y su famoso programa Ludovico, que también aborda el bombardeo de imágenes. La instalación, lejos de ser una producción convencional, se describe como «casi artesanal» y «bastante ‘low cost’», realizada con elementos que el propio artista ha usado. «Para un museo esto tendría un presupuesto enorme, casi de planetario. Aquí está hecho con mis propios cacharros», añade.
A pesar de que algunos pueden ver la obra como una solución para consumir varias series rápidamente, Subijana aclara que la intención es realizar una crítica del exceso de contenido audiovisual. En este sentido, el artista apunta a implicaciones futuras en el ámbito de los medios: «Creo que a corto plazo, con la inteligencia artificial, habrá más contenidos que personas. Esta sobreexposición es una forma de destrucción. Antes se destruía la cultura quemándola; ahora se destruye ocultándola en una masa infinita de contenido».
El artista también se muestra preocupado por la posible pérdida de interés ante la saturación de contenidos, afirmando que «si mezclamos obras creadas con esfuerzo humano con millones de contenidos generados automáticamente, perderemos el interés». Este fenómeno ya está ocurriendo, según su análisis.
La experiencia que brinda “Sobreexposición” no es cómoda y Subijana comparte su propia sensación al respecto: «A mí me produce empacho, como una sensación de fritanga». Esta obra invita a los asistentes a reflexionar sobre su propia relación con el consumo de contenido audiovisual, hasta el punto de que se han considerado advertencias prácticas para el público, dado que el efecto de saturación puede resultar abrumador.
Con su título, idea de Patxi Presa, “Sobreexposición” plantea una pregunta que resuena en el contexto actual: ¿cuánto más podemos ver? Esta inquietud se convierte en el hilo conductor del festival Crossover, que, a través de esta instalación, se propone abrir un debate sobre la naturaleza del consumo audiovisual en la era digital.





























































































