La trayectoria de Álvaro Arbeloa al frente del Real Madrid ha comenzado de manera turbulenta, con un debut que ha generado gran preocupación entre los aficionados. Tras la destitución de Xabi Alonso, Arbeloa se enfrenta a un escenario crítico y una necesidad urgente de resultados que parece apremiante. En su primera aparición como entrenador del primer equipo, el conjunto merengue sufrió una dolorosa derrota en la Copa del Rey frente al Albacete, un rival de Segunda División, lo que profundiza la crisis actual.
La decisión más controvertida de Arbeloa fue la convocatoria para este encuentro, en la que decidió dejar en Madrid a varios jugadores fundamentales. Entre ellos, se encontraban estrellas como Mbappé, Bellingham y Courtois, lo que ha sido interpretado como un exceso de confianza. Al final, once futbolistas de la plantilla no pudieron participar, lo que evidenció el riesgo que asumió el nuevo entrenador. “El responsable, el culpable, soy yo”, afirmó tras el fracaso, asumiendo toda la carga de la eliminación.
Pese a la presión, Arbeloa defendió su elección, asegurando: “Estaba convencido de que la lista era la adecuada y sigo convencido. No me arrepiento. Volvería a hacer lo mismo mil veces”. Sin embargo, los resultados no respaldaron su argumento, ya que los jugadores seleccionados no lograron cumplir con las expectativas en el campo. Su apuesta por la cantera no dio resultado, y el equipo no pudo avanzar en el torneo.
En medio de la crisis, Dani Carvajal, el capitán del equipo, fue contundente al expresar la situación: “Hemos tocado fondo. Tenemos que dar más y no hemos estado a la altura de este club”. La mirada crítica no solo se dirige hacia el banquillo, sino también hacia la plantilla y la dirección deportiva, acusadas de una falta de planificación adecuada que ha llevado al equipo a esta situación delicada. Se comparan las decisiones del actual club con las de su principal rival, el FC Barcelona, que ha colocado a su nuevo director técnico, Hansi Flick, en una posición de éxito.
Arbeloa reiteró que algunos jugadores habían mostrado la voluntad de ganar, pero la realidad es que muchos no han logrado rendir al nivel esperado. Esto ha llevado a una creciente preocupación en torno a la implicación de los futbolistas y a la capacidad de la dirección para construir un equipo competitivo. Comentarios como los de Álvaro Benito y Pedja Mijatovic han resaltado que no se trata solo de un problema de entrenador, sino de un compromiso colectivo que parece ausente.
La situación se vuelve más compleja con el tiempo, ya que el club ya está considerando posibles sustitutos para Arbeloa, lo que sugiere que no se le ha otorgado toda la confianza necesaria para liderar el equipo a largo plazo. Se especula que la dirección de Florentino Pérez está evaluando el mercado en busca de un nuevo técnico, lo que podría poner a Arbeloa en una posición interina, limitando su capacidad para implementar cambios significativos.
Queda mucho por delante en la temporada, pero el camino que se presenta para el Real Madrid es complicado. Arbeloa, desde su llegada, ha dejado claro su deseo de recuperar la gloria del club: “ganar, ganar y volver a ganar”. Sin embargo, el inicio ha resultado decepcionante, lo que plantea serias dudas sobre su capacidad para revertir la situación. El próximo encuentro en casa, donde el equipo se enfrentará al Levante, será una prueba crítica para demostrar si el nuevo entrenador puede enderezar el rumbo y recuperar la confianza del aficionado.






























































































