La figura de Billy Wilder sigue siendo objeto de admiración y análisis en el mundo del cine, como evidenció la reciente presentación del libro titulado Billy Wilder. Anatomía de un genio. Este evento tuvo lugar en Tabakalera, impulsado por Donostia Kultura y la Filmoteca Vasca, y se enmarca en una serie de actividades diseñadas para conmemorar la obra del cineasta austriaco. Durante la presentación, el director Fernando Trueba recordó su icónica aceptación del Óscar en 1994, donde expresó su devoción hacia Wilder de una manera muy singular: “Me gustaría creer en Dios para darle las gracias, pero solo creo en Billy Wilder. Así que, gracias, señor Wilder”.
En la charla, moderada por Luis Alegre, Trueba compartió otra anécdota reveladora relacionada con Wilder. Después de recibir el Premio de la Academia, una periodista le comunicó que el propio Wilder había estado al otro lado de la línea telefónica, haciendo referencia a su agradecimiento y la sorpresa que había causado. Esta conexión entre ambos cineastas resalta no solo la admiración de Trueba, sino también el impacto duradero que ha tenido Wilder en la historia del cine.
La relación entre Trueba y Wilder se remonta a 1988, cuando el director español buscó un protagonista para su película El sueño del mono loco. En ese momento, Wilder ya había pasado a la retirada tras el estreno de Aquí un amigo, y su legado cinematográfico continuaba fascinando a cineastas de diversas generaciones. Durante la presentación, Trueba enfatizó que no haber visto alguna de las obras de Wilder debería ser considerado un “delito”, reafirmando su posición como un referente ineludible en el séptimo arte.
El libro reúne una serie de contribuciones de expertos y cineastas que han estudiado a fondo la filmografía de Wilder. Entre ellos destacan figuras como Felipe Cabrerizo y Jesús Angulo, así como otros críticos y académicos que han investigado su estilo y su influencia en el cine contemporáneo. Se busca así acercar a nuevas generaciones al universo cinematográfico de Wilder, que, a pesar de ser un autor ampliamente estudiado, sigue generando interés y debate.
Trueba describió a Wilder como un cineasta “modesto” y “no exhibicionista”, una característica que también subrayó Marta Medina al mencionar que, a diferencia de otros autores, Wilder no dejaba una impronta estilística obvia en sus obras. Esa sutileza ha contribuido a que su cine sea apreciado por su riqueza narrativa y su capacidad para contar historias complejas sin recurrir a efectos llamativos.
El análisis de la obra de Wilder se extiende más allá de sus éxitos comerciales, como Con faldas a lo loco y El apartamento. En el libro, Medina reflexiona sobre las “rimas” y los “detalles” que marcan su filmografía, identificando un estilo que trasciende el tiempo y que sigue siendo relevante en el cine actual. También se hace eco del impacto de su trayectoria en la cultura de Europa y Estados Unidos, donde su cine ha dejado huella tanto como guionista como director.
La proyección de El crepúsculo de los dioses, uno de sus filmes más emblemáticos, durante la inauguración de la retrospectiva en Tabakalera agotó las entradas, confirmando el interés continuo por la obra de Wilder. Este ciclo, que se desarrollará todos los miércoles, ofrece una oportunidad única para redescubrir su legado y apreciar la profundidad de su cine.
En un panorama donde cada vez más se busca visibilizar el trabajo de cineastas de diversas épocas, la figura de Wilder emerge como un pilar fundamental. Su influencia se sigue sintiendo en la actualidad, y iniciativas como el ciclo en Tabakalera son un testimonio del reconocimiento que merece no solo como autor, sino como un narrador excepcional cuyas historias siguen resonando con fuerza. Al final, no cabe duda de que el cine de Billy Wilder es un componente esencial en la historia del cine, y su legado perdurará en las pantallas y en la memoria de los cinéfilos.





























































































