El donostiarra Lucas Eguibar, quien se coronó campeón mundial de boardercross de snowboard en 2021 en Idre Fjäll, está listo para representar a España en los próximos Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d’Ampezzo. Este atleta, que también ganó la Copa del Mundo en 2015, se prepara para competir en su cuarto evento olímpico, un hito significativo en su carrera.
En relación con las pruebas que se llevarán a cabo este fin de semana en la estación china de Dongbeiya, Eguibar comentó sobre la naturaleza impredecible de la pista, afirmando que «es un poco una lotería» y que «todo puede pasar». A pesar de la incertidumbre, se siente cómodo tras haber probado la pista previamente, señalando que «la verdad, estoy cómodo».
La carrera tiene una duración aproximada de 35 segundos, lo que la convierte en un desafío para los competidores. Eguibar, que tiene 31 años y es originario de Donostia, explica que «es una pista sencilla y cortita», lo que podría resultar en una competencia muy reñida entre los participantes.
Recientemente, el donostiarra, quien cuenta con un notable historial que incluye dos medallas de plata en los Mundiales de Sierra Nevada 2017 y múltiples podios en la Copa del Mundo, se mostró optimista tras su entrenamiento en China. «Estoy contento, aunque está claro que hay alguna cosilla para mejorar», afirmó después de una sesión de preparación.
Uno de los aspectos preocupantes del entrenamiento fue el fallo en las referencias de tiempo, lo que añadió más incertidumbre a la preparación del equipo. «Hoy, encima, han fallado los tiempos en los entrenamientos», explicó Eguibar, añadiendo que espera recibir más información sobre las clasificaciones para poder ajustar su estrategia.
A pesar de estos desafíos, el snowboarder donostiarra se siente preparado para afrontar la competición. Valorando su llegada anticipada a China, mencionó que esto le ha permitido adaptarse mejor al cambio horario, algo crucial para su rendimiento. «He dormido más o menos seis o siete horas, por lo que me he levantado bien», concluyó.
Mirando hacia el futuro, Eguibar es consciente de que la naturaleza de la pista puede llevar a resultados inesperados. La combinación de un recorrido corto y la posibilidad de «rebufos» hace que cada carrera sea una incógnita. «Luego es una pista un poco de lotería. Hubo mucho rebufo al final y siendo tan cortito hacíamos simulacros de carreras y llegábamos muy juntos abajo», comentó sobre la dinámica de la competición.
Con su experiencia y habilidades, el donostiarra espera dar lo mejor de sí en este evento olímpico. La comunidad española confía en que su dedicación y esfuerzo le permitan alcanzar nuevas metas en su carrera deportiva, mientras se prepara para poner en alto el nombre de España y, en particular, el de Gipuzkoa, en un escenario internacional.






























































































