El consumo privado ha emergido como uno de los motores clave del crecimiento económico en la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAV) y en el conjunto del Estado. Este fenómeno refleja la confianza de los hogares en la economía, tanto en su situación personal como en la general. Sin embargo, basar el crecimiento únicamente en este pilar presenta riesgos, siendo uno de los más preocupantes el endeudamiento excesivo. Recientemente, el Banco de España emitió un informe advirtiendo sobre el aumento del crédito al consumo, que creció un 12,6% en noviembre, alcanzando los 114.673 millones de euros. En respuesta, el Gobierno central ha tomado medidas, aprobando un anteproyecto de ley que regulará los créditos al consumo y establecerá un régimen general de limitación de costes.
La propuesta gubernamental incluye la creación de dos regímenes de costes para los préstamos al consumo, con el objetivo de limitar los tipos de interés aplicables. Además, se pretende eliminar los microcréditos que requieren plazos de reembolso inferiores a tres meses, los cuales a menudo atrapan a los solicitantes en un ciclo de deuda creciente. Por ejemplo, actualmente, un microcrédito de 300 euros a 30 días puede costar al consumidor en promedio 103 euros. Con la nueva normativa, el reembolso de este tipo de crédito deberá ser en un plazo mínimo de tres meses, con un coste máximo de 40 euros. Si se opta por devolverlo a los 30 días, el coste sería de 20 euros.
Además, estas regulaciones incluirán mayores responsabilidades para los prestamistas de microcréditos. Las entidades que ofrezcan estos productos tendrán que facilitar información “específica y reforzada” con al menos 24 horas de antelación, para que los consumidores puedan tomar decisiones bien informadas.
El profesor de Economía de Deusto Business School, Massimo Cermelli, advierte que aunque no se encuentra en una burbuja clásica como la inmobiliaria, los niveles actuales de crédito son alarmantes. “Cuando el número y volumen de créditos supera a los salarios, la inflación o el PIB, es un signo de alerta. Si esta tendencia continúa en los próximos años, la situación no será sostenible”, señala. A pesar de que la creación de empleo ha mejorado el gasto de las familias, la desigualdad salarial ha aumentado, afectando especialmente a sectores como los servicios, donde predominan los contratos temporales. Cermelli añade que muchos de estos créditos se utilizan para la compra de coches, electrodomésticos, reformas o viajes, pero también son solicitados por personas que enfrentan dificultades para llegar a fin de mes o que buscan refinanciar deudas existentes.
La iniciativa del Gobierno responde a la necesidad de transponer una directiva europea sobre créditos al consumo. Esta directiva permite a los Estados miembros establecer ciertos límites, y el Ejecutivo español ha aprovechado esta oportunidad para fijar restricciones en los tipos de interés de estos productos. La presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin) ha calificado estos préstamos como “desesperados”, señalando que impactan negativamente en los más vulnerables, frecuentemente solicitados a entidades que operan principalmente por canales digitales.
Desde una perspectiva más amplia, el momento elegido para hacer esta advertencia no es casual. Enero es un mes en el que los hogares deben enfrentar nuevos gastos tras las festividades navideñas, y las condiciones para obtener créditos hipotecarios se han endurecido en el último año. En contraste, los créditos al consumo han visto una intensa competencia entre entidades financieras, con tipos de interés que el año pasado oscilaron entre el 6,7% y el 6,9%. Además, las tarjetas revolving han llegado a tener un tipo de interés medio del 23,3%, lo que implica que financiar 1.000 euros a 24 meses puede resultar en unos intereses cercanos a 250 euros, según datos de Asufin.
De acuerdo con el Banco de España, la deuda de las familias se incrementó un 3,2% interanual en el tercer trimestre de 2025, alcanzando los 714.000 millones de euros. Aunque, en términos relativos al PIB, esta deuda ha disminuido al 43,1%, existen preocupaciones sobre la creciente desigualdad en el ahorro, ya que amplios sectores no pueden destinar parte de sus ingresos a ello. Esta situación se ha manifestado en un ligero aumento de las participaciones en el capital y los fondos de inversión, contrarrestado por un descenso en efectivo y depósitos.





























































































