En un contexto marcado por constantes cambios y desafíos, el creador e instructor Imanol Epelde se enfrenta a la pregunta crucial de cómo responder a las exigencias de la vida actual y definir tanto su identidad como la de la comunidad. Su nuevo espectáculo, titulado “Zerbait sartu zait begian”, surge de una reflexión personal y colectiva sobre la identidad, que actualmente se encuentra en crisis. Epelde considera que, aunque tenemos la sensación de saber quiénes somos, estamos inmersos en un mar de dudas respecto a nuestro futuro. La interrogante “¿Cómo?” es el eje central que guía su trabajo.
Este proyecto busca fomentar el pensamiento crítico y la formulación de preguntas, abordando temas existenciales y aspectos del estilo de vida contemporáneo. A través de su obra, Epelde pretende ofrecer no solo preguntas, sino también algunas respuestas que inviten a la reflexión. “Al plantear preguntas, podemos seguir buscando respuestas, y quizás mi experiencia no sea compartida por todos, pero quiero expresar mi perspectiva”, señala el creador.
La propuesta de Epelde fue seleccionada dentro de la iniciativa Geuretik Sortuak, promovida por Udalbiltza, que proporciona financiación para proyectos de teatro. Esta ayuda ha sido fundamental para el desarrollo de su proceso creativo y la presentación de su espectáculo, al que califica de “la ayuda económica más atractiva en la actualidad”.
El programa Geuretik Sortuak tiene como objetivo el fomento de la creación en euskara y su difusión en distintos municipios. A lo largo de su trayectoria, los creadores seleccionados realizan residencias en diferentes localidades, desarrollando su trabajo fuera de sus entornos habituales. En el caso de Epelde, pasó varias semanas en Muxika y Ajangiz (Bizkaia) en 2025, donde llevó a cabo entrevistas con los habitantes locales que enriquecen su obra. “Las estancias en Muxika y Ajangiz me han brindado la calma necesaria para crear, así como el tiempo y los recursos. Dedique quince días intensamente a desarrollar el proyecto, lo cual fue de gran ayuda”, añade.
La obra se presenta como una performance dramatizada que combina el arte de la palabra hablada, específicamente la poesía cercana y de contacto. Aunque Epelde actúa solo en el escenario, la música y las proyecciones visuales, que son producidas mediante ordenador, funcionan como personajes adicionales en la narrativa del espectáculo.
Detrás de esta producción hay un equipo creativo que ha trabajado en diversas facetas. Julen Idigoras compuso la música, mientras que Mikel Landa se encargó de la iluminación y Unai Borda junto a Manex Artola asistieron en la edición y grabación del contenido audiovisual. La dirección artística corre a cargo de Iraia Elias y Ainhoa Alberdi, mientras que en el ámbito de la escritura colaboraron Andoni Egaña, Aner Peritz, Nerea Loiola y la hermana de Epelde.
“Zerbait sartu zait begian” se divide en cinco secciones: la primera explora la velocidad a la que vivimos actualmente; la segunda se centra en la desconexión con la naturaleza; la tercera reflexiona sobre la felicidad; la cuarta aborda los modelos de masculinidad; y la última se concluye con una meditación sobre el lenguaje.
Durante el mes de marzo, se llevarán a cabo varias funciones del espectáculo en diferentes localidades, incluyendo Bergara el 13, Ligi el 14, Baztan el 15, Kanpezu el 21, Zaldibia el 22 y Bilbao el 24.
La combinación de la fuerza de la palabra, la música, las imágenes y el esfuerzo por dramatizar estas experiencias hacen que “Zerbait sartu zait begian” sea una propuesta singular. Se entrelazan diversas formas de expresión artística para crear una obra que tiene su propia esencia.
Epelde afirma que, en su opinión, el humor es una de las herramientas más efectivas y complejas en este proceso creativo, y por ello, ha tratado de incluirlo en su obra de manera constante, buscando siempre provocar una sonrisa. “No es necesario hacerlo todo de forma trascendental; la mejor manera de lidiar con esto es aprender a reírnos de nosotros mismos. He intentado plasmar eso en mi obra también”, concluye.
Después de años dedicados a la enseñanza, Epelde decidió tomarse un tiempo sabático para dedicarse plenamente a este proyecto. A pesar de las dudas que le generaba subirse al escenario, se siente satisfecho de haber encontrado su lugar y de poder compartir su vulnerabilidad y sus convicciones con el público. “En la obra muestro mi fragilidad y mi deseo de ver la vida con humor”, dice. Además, ha reconocido que las experiencias diarias siguen generando nuevas preguntas y reflexiones, lo que sugiere que siempre habrá material para futuras obras. “Cada día me surgen nuevas inquietudes, y siempre hay algo que me inspira”, finaliza, dejando entrever su intención de continuar explorando este camino creativo en el futuro.
































































































