El neurólogo y profesor José Félix Martí Masso será reconocido con la Medalla al Mérito Ciudadano de Donostia por su destacada trayectoria profesional y humana. Su carrera, que abarca más de cincuenta años, ha estado marcada por un fuerte compromiso con la sanidad pública, la formación académica y la investigación. Además, su reciente incursión en la música solidaria añade un matiz especial a su labor en la comunidad.
Martí Masso recibió la noticia de este galardón con sorpresa y emoción. «No me lo esperaba para nada, y fue una sorpresa además de una gran alegría», aseguró. Este reconocimiento, que considera muy valioso, reafirma el aprecio que la ciudadanía le tiene por su dedicación a la salud y bienestar de los guipuzcoanos.
Su decisión de estudiar Medicina se gestó en su último año de Bachillerato, influenciado por su hermano, quien ya se encontraba en la Facultad de Medicina en Pamplona. Tras mudarse desde Constantí, en Tarragona, a la capital navarra, finalizó sus estudios y se especializó en Neurología. En 1975, llegó a Donostia para ser el primer neurólogo del Hospital Donostia, un momento que recuerda con gran satisfacción. Años más tarde, la unidad de neurología ha crecido notablemente, contando en la actualidad con más de treinta neurólogos en Gipuzkoa.
Con un historial médico impresionante, ha atendido a más de 120.000 pacientes, lo que representa prácticamente a uno de cada siete habitantes de Gipuzkoa. Aunque aclara que no es una estadística precisa, este dato refleja su compromiso y dedicación hacia la población. «Que ahora reconozcan mi labor y me lo agradezcan de esta manera es algo que me emociona mucho», comentó sobre el reconocimiento que recibirá.
La carrera de Martí Masso también ha estado marcada por su papel como docente e investigador. Durante años, ha formado a numerosos médicos de familia y especialistas, contribuyendo al desarrollo de la sanidad en Gipuzkoa. «La etapa de docente fue muy bonita. Me encanta aprender y enseñar», manifestó, destacando su deseo por seguir enriqueciendo el campo de la investigación. Creó un equipo en la Fundación Ilundain, donde han logrado importantes avances en neurología.
En su faceta más reciente, se ha introducido en el mundo de la música tras su jubilación. «Siempre me había gustado el violín, y cuando me retiré a los 70 años, mi mujer me regaló uno», revela. Actualmente participa en grupos de animación en residencias de mayores, una experiencia que le ha proporcionado una gratificación personal considerable. «Me siento muy gratificado», añadió, reflejando su integración en la sociedad guipuzcoana.
La entrega de la medalla está programada para el próximo 20 de enero, donde celebrará su reconocimiento en compañía de su familia. «Disfrutando como un niño pequeño», bromeó sobre las festividades que le esperan, que incluirán la tradicional fiesta de Donostia y la Izada de la Tamborrada, lo que sin duda hará que esta celebración sea aún más especial para él.
Martí Masso también ha mencionado que, aunque aún no tiene un discurso preparado, está en el proceso de reunir ideas. «Quiero hablar con otros ganadores de medallas para saber cómo se sienten y, a partir de diferentes ideas, intentaré dar un discurso que emocione a la gente», concluyó, evidenciando su deseo de compartir este momento con la comunidad que tanto ha querido y servido a lo largo de su vida.






























































































