La Lilaton ha transformado las calles de Donostia con su característico color rosa, el de la camiseta de esta edición, congregando a alrededor de 6.500 mujeres. Este evento ha demostrado ser un espacio de alegría y reivindicación en la capital de Gipuzkoa, donde, a pesar de no haber conseguido dorsal, algunas participantes se unieron para disfrutar de la experiencia.
Más que una simple carrera de cinco kilómetros, la Lilaton se ha convertido en un encuentro festivo en el que mujeres de todas las edades han podido disfrutar de un día soleado. La legazpiarra Mikele Zurutuza fue la primera en cruzar la meta, con un tiempo de 18 minutos y 34 segundos, seguida por Itziar Ibarbia, de Alkiza, y Maitane Guerrero, de Hernani, con 18:41 y 19:24 respectivamente.
A partir de las 10:00 horas, el ambiente en el Boulevard donostiarra era festivo, lo que contribuyó al éxito del evento. La buena climatología, junto con el deseo de pasar un buen rato, han sido ingredientes fundamentales para una jornada memorable.
La solidaridad fue protagonista, ya que muchas participantes llegaron juntas a la meta, unidas y apoyándose mutuamente. Madres, hijas, hermanas, amigas y compañeras de trabajo conformaron los múltiples grupos que reflejaron el espíritu de comunidad que caracteriza a la Lilaton.
En esta edición, numerosas mujeres han participado por primera vez, aunque muchas otras repiten la experiencia, afirmando que merece la pena. Entre las corredoras se encontraban Ariana, Naroa y Laura, quienes, a pesar de haber corrido en varias ocasiones, expresaron que cada año es “muy bonito” participar.
El ambiente festivo continuó después de la carrera. Las participantes planeaban disfrutar de un buen rato en Donostia, una tradición que complementa la carrera. De esta manera, el evento no solo se limitó a la competición, sino que se convirtió en una celebración del deporte femenino.
Desde Lesaka, un grupo de jóvenes corredoras llegó con entusiasmo. Estas chicas, algunas debutantes y otras veteranías, compartieron su alegría por el evento, destacando que la experiencia fue más que satisfactoria gracias al buen tiempo y la compañía.
Entre ellas, Matixa, Maite y Joar comentaron cómo la jornada había sido memorable, reafirmando el ambiente acogedor que se vivió. Tras la carrera, tenían planes de seguir disfrutando en la Parte Vieja de Donostia, planificando una salida para tomar algo y aprovechar el día al máximo.
Otro notable grupo estaba formado por Marimar, Esmeralda, Cristina, Silvia y la joven Nahia, que corría por primera vez. Este grupo de donostiarras constaba de corredoras más experimentadas y otras más jóvenes, quienes se mostraron emocionadas por la experiencia. Cristina, amante del running, mencionó que ha perdido la cuenta de cuántas veces ha participado en la Lilaton, recordando con cariño tiempos pasados.
La carrera es vista por muchas como un evento especial, no solo por el deporte, sino por la lucha y reivindicación que representa. “Es una carrera de mujeres, por la igualdad”, afirmaron antes de continuar con su celebración tras cruzar la meta.





























































































